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Ese fue el título de mi charla “de impacto” para la cátedra Emprende y Lidera de la Universidad de Córdoba, “Manual definitivo para el fracaso empresarial”, y en él repaso algunos de los errores que, o bien he cometido yo en mis proyectos, o bien he visto cometer en primera persona a alguno de mis clientes.

Bueno, en realidad a la ponencia llevé una versión lite de esta charla, ya que solo disponía de 25 minutos (que al final se quedaron en poco más de 15), por lo que dejé en el tintero la mitad de las 20 “recetas infalibles para el fracaso” que aquí expongo.

Ya escribí sobre el éxito en uno de mis artículos y me sirvió para descubrir que nada tenía que ver con ser rico o famoso, si no solamente con ser feliz con el resultado obtenido.

Por lo tanto, como no podía ser de otro modo, el fracaso es simplemente el resultado adverso de una empresa o negocio.

En este vídeo podemos ver como el ratón en el laberinto se equivoca una y otra vez hasta que finalmente encuentra la comida.

TODOS fracasamos a diario varias veces ¡y no es malo! Lo malo sería no aprender de dichos fracasos.

Espabila - Cátedra Emprende y Lidera Córdoba

Estas son las 20 tácticas que yo recomiendo para fracasar emprendiendo casi sin esfuerzo.

1- No le cuentes tu idea nadie ni aceptes sugerencias

Tu idea debe ser secreta para que no te la roben, además así nadie podrá darte consejos ni ayudarte a mejorarla.

2- Si a ti te gusta a todo el mundo le gusta

A la hora de desarrollar un proyecto empresarial no hay que pararse a pensar si será útil o si tendrás clientes suficientes para hacerlo rentable: es imposible que algo tan bueno como lo que a ti se te ha ocurrido no sea la bomba.

3- Nadie más hace lo mismo que yo

Para qué preocuparse por la competencia cuando nadie hace lo mismo que tú o, por lo menos, no tan maravillosamente bien como tú.

4- Redactar mi idea es una pérdida de negocio

Ese de redactar un plan de negocio o rellenar un lean canvas es para “modernitos”. Ningún sitio mejor que tu propia cabeza para almacenar tu idea. Además, así podrás cambiar lo que quieras cuando te venga en gana.

5- El excel lo aguanta todo

Al final has optado por hacer una previsión de ingresos y gastos y has generado una tabla de excel. ¿Qué poner? ¿Cuántos clientes estimas que podrás tener el primer año? ¿Y el segundo? Menos estudios de mercado y utiliza la cuenta de la vieja: cambia los valores que sean necesarios hasta que todo cuadre.

6- Cualquiera puede montar un negocio de lo que sea

A quién le importa si tienes conocimientos o experiencia en un determinado mercado cuando tu madre dice que tienes un pico de oro.

7- No necesito a nadie más

Piensa que si te buscas a algún socio o colaborador tendrás que repartir los beneficios con él. Encárgate tú de todo: lleva la contabilidad, atiende tu negocio, haz tu propia página web, la protección de datos… ¡será por tiempo!

8- Cualquiera puede ser mi socio

¿Recuerdas cuando eras niño en el patio del colegio cuando antes de jugar un partido los capitanes elegían a los componentes de su equipo y a ti te dejaban el último porque eras un “paquete”? Aquello era cruel, así que si tu cuñado o tu amigo te piden ser socios de tu empresa no pienses en si serán útiles o no y ve llamando al notario para venderle participaciones.

9- Todos hacemos de todo

Aunque el equipo sea multidisciplinar lo correcto si queremos obtener un fracaso rápido es que todos os encarguéis de todos los departamentos de la empresa ¡incluso si es posible que os turnéis y cada semana los puestos vayan rotando! En los correos electrónicos, cuantos más emails en copia pongáis mejor.

10- Las decisiones hay que votarlas

Aunque tú seas el encargado de compras, cada vez que encuentres una buena oferta molesta a todo el equipo para pedirles su opinión y su voto. Con un poco de suerte cuando termines con el recuento la oferta habrá expirado. Así perderéis la mayoría de las oportunidades que, Dios no lo quiera, os podrían conducir al éxito.

11- Marketing y publicidad ¿para qué?

Cuando tengas todo preparado solo queda sentarse a esperar que lleguen los clientes. No te olvides de poner muchas sillas en la recepción para que puedan sentarse mientras esperan a ser atendidos.

12- Como al principio no hay beneficios podrás trabajar menos

Hay que ser práctico: para qué dedicarle tiempo a un negocio que todavía no está produciendo beneficios. Levántate más tarde, quédate en la cama el lunes, vete de viaje el viernes ¡ya llegará el momento de trabajar cuando la empresa funcione a toda máquina!

13- Mis precios están bien ¡es el mercado el que está mal!

Bajo ningún concepto revises tu política de precios si detectas que podría ser la causa de la escasez de ventas.

14- El cliente siempre lleva la razón

Aunque el cliente haya acudido a ti por tu profesionalidad si él te sugiere que lo que tú propones no está bien ¡hazle caso! Lo importante es cobrar.

15- Limítate únicamente a hacer aquello por lo que te pagan

A veces clientes, proveedores y amigos acudirán a ti para pedirte consejo o ayuda “por la cara”: no hagas nada si no es parte de tu trabajo o si no te lo van a pagar.

16- No vuelvas a estudiar nunca más

Ya eres un experto y sabes todo lo que tienes que saber, ni se te ocurra seguir formándote, ni leer documentación relacionada con tu negocio ni, mucho menos, acudir a eventos y conocer a personas que se dedican a lo mismo que tú.

17- Trabajar, trabajar y trabajar

Deja de quedar con amigos y familiares y dedícate poco tiempo a ti, al ocio y al descanso. Todo tu tiempo debe de ser para trabajar. Es posible que el negocio vaya bien ¡pero el fracaso a nivel personal está garantizado!

18- La culpa siempre es de otros

Eso es una suerte, siempre hay alguien al que echarle la culpa: un trabajador, un político… ¡la crisis! Autocrítica nunca.

19- Carpe diem

Si hoy tienes trabajo y todo va bien no te preocupes por el futuro: planificar es de cobardes.

20- El comodín: ni siquiera lo intentes

Si las otras 19 tácticas no te han servido para obtener un rotundo fracaso empresarial con esta última no hay excusas. Si quieres asegurarte el fracaso ¡ni siquiera lo intentes!

“Una persona inteligente se repone pronto de un fracaso. Un mediocre jamás se repone de un éxito”. Séneca.

Espero que os hayan resultado útiles. Os dejo las diapositivas de la presentación.


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