Aunque a veces no les demos la importancia que se merecen, los colores influyen más de lo que creemos en nuestra vida. De hecho, indirectamente, asociamos con cada uno de ellos una emoción, un sentimiento. Al fin y al cabo, los colores tienen una simbología muy clara para nosotros. Aunque a veces no pensemos en ello, su relevancia es máxima en nuestra cotidianidad.

Pintar nuestra casa: ¿es una tarea tan simple?

Prueba de ello son numerosas escenas con las que hemos convivido o conviviremos a lo largo de nuestra vida. Por ejemplo, cuando adquirimos una vivienda nueva o llevamos mucho tiempo en la misma, puede surgirnos la necesidad de cambiar el color de las paredes. Renovarlo o hacerlo más personal, de acorde con nuestro estilo. Si preguntamos a un profesional, lo primero que querrá saber es el uso que se le va a dar a esa zona de la casa que queremos pintar. Mucho antes de preguntarnos qué colores nos gustan. Esta cuestión está directamente relacionada con el hecho de que los colores interactúan con nosotros de manera diferente, provocándonos sensaciones diversas. Por ejemplo, si lo que queremos pintar es la habitación de un niño o nuestro espacio de trabajo, lo ideal será recurrir a colores suaves: desde el blanco al amarillo, pasando por los verdes, rosas o azules pastel. Esto se debe a que los colores más fuertes, nos generan menos tranquilidad y calma.

Regalar flores, siempre es un acierto. Pero… ¿de qué color?

Otro de los momentos en los que se manifiesta la importancia de los colores es cuando regalamos flores. Aunque no lo manifestemos de manera consciente, en nuestro interior existen una serie de ideas en torno a los diferentes colores que podemos encontrar en una floristería. Aunque no siempre tiene una lógica, es algo que aprendemos desde pequeños, casi de manera natural. De este modo, las flores rojas nos remiten a emociones como la pasión, la fuerza, el amor, etc. El blanco, sin embargo, nos suele hacer pensar en la pureza, la fertilidad, la tranquilidad, etc. Por su parte colores como el rosa pueden relacionarse con la simpatía, los tonos amarillos con la fiesta y los naranjas con la alegría y la energía.

Nuestro outfit, completamente marcado por la gama cromática

Otro de los ámbitos en el que los colores son de suma importancia es el de la moda. Independientemente del tipo de ropa que se lleve cada año, los colores consiguen mantener una serie de valores asociados que perdura a través de las distintas temporadas. De este modo, los vestidos negros se relacionan con un ambiente más elegante, mientras que las prendas rojas suelen ser más habituales en fiestas de todo tipo. Otros colores como los verdes o los azules, son más versátiles ya que pueden adaptarse a contexto diferentes. El blanco, por ejemplo, de igual modo que ocurre en el mundo de las flores, sigue inspirando pureza, profesionalidad y transparencia. Mientras que tonos como el gris se asocian más a emociones como la seriedad.

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