Embalar correctamente un producto antes de enviarlo no suele estar en la lista de tareas críticas a realizar a la hora de montar un eCommerce. Es normal, al principio nos preocupan otras cosas: dominio, alojamiento, plataforma, fotografías, gastos de envío,… pero en el momento en el que todo eso comienza a dar su fruto y tenemos nuestro primer pedido es cuando nos damos cuenta de la importancia de un buen embalaje.

Qué tener en cuenta para elegir una caja

Las necesidades de embalaje dependen directamente del tipo de producto que vendamos:

  • Forma geométrica: rectangular, circular, irregular, variable,…
  • Tamaño y peso: grande y pesado, pequeño y ligero,…
  • Resistencia: frágil, muy frágil, resistente a los golpes…
  • Otras: opciones de posventa, restricciones de la agencia de transportes, …

Una vez recopilemos todos estos parámetros, la mejor opción es acudir a una empresa que fabrique o comercialice soluciones de empaquetado y consultemos su catálogo para identificar cuales de sus productos se adaptan mejor a nuestras necesidades. En nuestro caso solemos tomar como referencia el listado de cajas postales de la empresa Embaleo.

Si habíamos determinado que nuestro producto es pequeño pero frágil, deberemos decantarnos por la opción de estuches rellenos de espuma para amortiguar cualquier golpe que pudiera sufrir el paquete. O si el tamaño es superior a las soluciones existentes, optaríamos por combinar una caja rectangular de las medidas adecuadas junto con el relleno correspondiente (papel de burbujas, poliestireno, bolsas de aire…).

En los casos en los que la fragilidad no sea determinante, un sobre o una caja plana pueden ser más que suficientes.

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Una de las ventajas de este consejo de consultar el catálogo de soluciones de embalado ya existentes es que abre la puerta a la inspiración y te permite descubrir opciones que repercutan en tu procesos de posventa. Por ejemplo, una caja que, contemplando la posibilidad de que el producto pueda ser devuelto, incorpora una banda adhesiva para que el cliente pueda cerrarla cómodamente.

Conclusiones

El objetivo del envío del producto es que llegue en las mejores condiciones posibles a las manos del comprador pero, por desgracia, este objetivo no siempre se cumple. Las empresas de mensajería cada vez son más cuidadosas con los paquetes que gestionan pero, aún así, no están exentas de accidentes. A nivel económico, la rotura o desperfectos en un paquete no suele ser un problema gracias a los seguros de transporte. Sin embargo, la experiencia final que percibe el cliente sí que se resiente. No hay nada más que revisar las opiniones de algunos productos en los principales marketplaces para darnos cuenta de que un alto porcentaje de los comentarios negativos tienen más que ver por un transporte deficiente que por la calidad del propio producto.

Cuanto más protegida y mejor embalada enviemos nuestra mercancía menor será el riesgo de sufrir un percance negativo durante su transporte.

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