La mayoría de nosotros vivimos rodeados de gente. Tenemos que relacionarnos a todas horas y en todos los aspectos de nuestra vida: saludamos a los vecinos en el portal, contestamos al teléfono cuando nos llaman, atendemos a las peticiones de nuestros compañeros de trabajo, concertamos citas con nuestros amigos, preguntamos por la salud de nuestros familiares, planificamos el fin de semana con nuestra pareja, etc. y todo ello siguiendo unos estándares que hemos ido asimilando desde que éramos pequeños y que llamamos «buena educación». Entonces, no debe ser tan difícil aplicarlas al entorno de internet ¿o sí?

La mayor parte del problema de la «falta de etiqueta» en internet radica precisamente en eso, que olvidamos que somos personas y que nuestros interlocutores son personas igualmente, por lo que la empatía desaparece de la ecuación.

No estoy yo aquí para dar lecciones de educación ni para definir las normas básicas de «netiqueta» (que podéis encontrar en la wikipedia). Me limitaré a poner ejemplos que debemos de evitar, yo el primero, para que nuestro comportamiento en la red no haga molestarse a nadie.

  • No insultar, degradar o menospreciar: como ya te habrás dado cuenta, no todo el mundo piensa igual que tú. Eso no significa que sean ni mejores ni peores, sino simplemente que son diferentes. Por eso, controla tu lenguaje, la entonación y el contenido de tu mensaje. Y si no te sientes capaz de controlarte, mejor no escribas nada.
  • Contestar a los emails, mensajes directos y similares: es uno de los casos más frustrantes, enviar un email o un mensaje y no recibir respuesta pasado un tiempo prudencial ¡y sobre todo si sabes a ciencia cierta que esa persona vive permanentemente conectada! No hay excusa. ¿Que no tenemos tiempo? Basta un rápido «he recibido tu correo, luego te escribo» para dejar a la otra persona tranquila.
  • Vigilar la ortografía: no es necesario ser Cervantes para comunicarse, pero evita errores de esos que hacen que te sangren los ojos. Somos humanos y cualquiera puede fallar puntualmente, pero no lo tome por costumbre: si tienes unos dedos como los míos que pulsan 2 o 3 teclas a la vez, acostúmbrate a releer antes de enviar para corregir los posibles fallos (y es que la b y la v están demasiado cerca).
  • Citar a tus fuentes: o enlaza con la web del contenido original. Reconoce el mérito en las acciones de los demás.
  • Ser agradecido: cuando algo te resulta útil o interesante, hazlo saber. El 99% de internautas que crean contenidos y comparten lo hacen de manera altruista.
  • No ser negativo: es muy común usar las redes sociales y otras comunidades online para expresar nuestro descontento. No está mal, es un uso muy loable, pero no dejes que ese enfoque sea el que prevalezca en tus opiniones.
  • No hacer spam: cada vez es más común entrar en una cadena de emails, acabar etiquetado en una foto, invitado a un evento o añadido a un grupo que enseguida te llenan el buzón de notificaciones. Haz un uso justificado de estas herramientas y no abuses.

Resumiendo, como en vida real, antes de tomar una decisión, ponte en el lugar de la otra persona y piensa cómo te gustaría que te trataran a ti.

Para terminar os dejo el vídeo de netiquetate.com, una interesante iniciativa para fomentar la netiqueta entre los jóvenes.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=3c9bNKow_CQ[/youtube]

 

 

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