Cada día dedico menos tiempo a entrar en Facebook, mejor dicho, cada día me produce más pereza entrar en Facebook. Ya sé de antemano lo que me voy a encontrar. Antes todo eran sorpresas: amigos que llevabas tiempo sin ver, fotos que ni tú mismo recordabas que existieran, comentarios, contenidos, algún que otro juego al que engancharse… ¿qué queda hoy de eso? ¿nos hemos cansado de Facebook?

Aunque estoy presente en casi todas las redes sociales que caen en mi navegador, siguiendo a cientos de personas en cada una de ellas, siempre había conservado Facebook como mi «rincón íntimo», donde solo mis amigos o conocidos cercanos tienen cabida (eso me ha costado más de un momento de tensión ante peticiones de amistad desde fuera de ese entorno que por lo general han acabado en un forzado «Aceptar»). Todos los días entraba con ilusión, a compartir y comentar, etiquetar fotos. Pero, como digo, esos días, han terminado.

Puedo distinguir varios perfiles entre mis amigos de Facebook:

  • El interesado: salta a la vista porque vende un producto, tiene un negocio, participa en un grupo de teatro o ha escrito un libro y te lo recuerda a cada minuto. Dentro de esta categoría nos encontramos con el interesado superstar, que simplemente entra, suelta su rollo y se va, sin mirar nada más, y con el interesado agradecido, capaz de dar 60 «Me gusta» por minuto.
  • El amante de las citas: cualquier frase entrecomillada es digna de ser compartida.
  • El indignado: muy de moda, ya que cualquiera puede convertirse en uno de ellos en un momento dado. Para asegurarte el éxito ante uno de estos especímenes, basta una foto de un político y un insulto (ambos pueden ser elegidos al azar).
  • El granjero: dedica su tiempo a enviarte mensajes desesperados pidiéndote «madera para fabricar una cerca» o «hierba para dar de comer a sus vacas».
  • El despistado: es el usuario de Facebook de toda la vida, el de los «Me Gusta» sinceros y las fotos de viajes. Tanto este último como el granjero están en peligro de extinción.

Tal vez siempre hayan estado ahí, pero es ahora, cuando muchos de los usuarios han ido espaciando sus visitas a la red social, cuando más se nota. O tal vez sea solo yo y la solución sea dar barra libre a las decenas de peticiones de amistad que nos llegan cada día.

¿Tenéis esa misma sensación? ¿Añadiríais otros perfiles de usuario de Facebook distintos a los de arriba?

 

P.D.- Si no estás de acuerdo con este post, no olvides pulsar el botón de «Me gusta» situado al principio ;). Si estás de acuerdo, basta con que lo tuitees.

 

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