El sistema educativo tal y como lo conocemos está dando sus últimas bocanadas. Después de más de dos siglos vigente, toca cambiar el chip. La era industrial ha quedado atrás y con ella la máquina de criar operarios en serie en la que se convirtieron los colegios a mediados del siglo XVIII. El mundo del siglo XXI tiene otras necesidades, pero hasta que la lenta burocracia de los estados nos aporte (si es que lo consigue) alguna solución, solo la influencia positiva de padres y educadores pueden minimizar los efectos devastadores de nuestro caduco sistema.

Planes de estudio en blanco y negro

Nunca antes habíamos experimentado cambios tan profundos en un periodo de tiempo tan corto. Internet ha dado un vuelco a la manera en la que compartimos, nos relacionamos, nos informamos, compramos, trabajamos e incluso nos formamos. Nunca antes ha sido tan fácil buscar pareja, hacer amigos, acceder a revistas y publicaciones, mantenerse informado o crear un negocio.

¿Están los planes de estudio actuales adaptados a estos cambios?

Recuerdo que durante el curso 1991-1992 (si no me falla la memoria, debería de estar en 8º de EGB) nuestro libro de “Sociales” quedó bruscamente desfasado tan solo unos meses después de haberlo comprado y, durante el resto del curso, cada  referencia a la recién desaparecida Unión Soviética necesariamente iba acompañada de una aclaración por parte del maestro.

Supongo que para evitar ese efecto anacrónico, el bachillerato venía cargado de asignaturas que estudiaban el pasado: latín, religión, historia, filosofía, literatura… o de materias que han permanecido casi inalteradas durante años: matemáticas, física, lengua, dibujo técnico…

¿Qué habría sido de mí si mi maestro de 8º de EGB no hubiese estado al tanto de la actualidad o, peor todavía, si se hubiese limitado a seguir a pies juntillas el libro de texto? Bueno, al tratarse de un ejemplo tan extremo, seguramente me habría acabado enterando a través de la televisión. De lo contrario, habría tenido que esperar un año a que llegara el tomo de actualización de la enciclopedia Larousse que todavía hoy adorna el salón de la casa de mis padres.

Por desgracia, en pleno siglo XXI seguimos encontrando mapas de la URSS en numerosos ámbitos, muchos de ellos básicos, y dependerá del profesor que “te toque” que puedas suplir esas carencias a tiempo.

¿Para qué nos sirve internet si no nos enseñan a pensar, a dudar y a valernos por nosotros mismos? ¿Por qué no fomentar las cualidades de cada uno en lugar de encorsetarnos en temarios generalistas?

Para terminar, una leyenda (es una leyenda, la historia verdadera no es ni tan impactante ni tan gráfica):

Cuando Michael Phelps (considerado el mejor nadador de la historia) llegó a su casa con las notas habiendo obtenido un sobresaliente en natación y un suspenso en matemáticas, lo primero que hizo su madre fue apuntarlo a clases particulares… de natación.

 

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