Empezar tiene una energía especial. Se elige un nombre, se compra un dominio, se cuentan planes y todo parece abierto. Esa fase es necesaria, pero no es la más difícil.
Lo difícil llega después, cuando el proyecto ya tiene fricción. Clientes que no entienden la propuesta, ventas que tardan más, funciones que nadie usa, costes que pesan y datos que contradicen la ...