Hay programadores brillantes que escriben código impecable y aun así no mejoran demasiado un proyecto. No por falta de talento, sino porque trabajan aislados del problema real. Reciben tareas, las ejecutan y entregan exactamente lo pedido, aunque lo pedido no sea lo que el negocio necesita.
El programador que entiende el negocio vale el doble porque no solo pregunta cómo ...