Hay programadores brillantes que escriben código impecable y aun así no mejoran demasiado un proyecto. No por falta de talento, sino porque trabajan aislados del problema real. Reciben tareas, las ejecutan y entregan exactamente lo pedido, aunque lo pedido no sea lo que el negocio necesita.
El programador que entiende el negocio vale el doble porque no solo pregunta cómo ...
La aportación técnica suele medirse cuando aparece algo visible: una web, una aplicación, una integración o una automatización. Pero parte del valor más importante llega antes.
Un buen técnico ayuda a no construir mal. Pregunta, ordena, detecta riesgos, traduce incertidumbre y evita que una decisión tomada con prisa se convierta en una limitación cara.
Hace preguntas ...