En tecnología es fácil asociar sofisticación con calidad. Una solución con muchas piezas, nombres modernos y arquitectura compleja parece más profesional.
Pero muchos proyectos no necesitan más complejidad. Necesitan resolver un problema concreto, mantenerse sin drama y permitir cambios razonables. Ahí las soluciones sencillas suelen ganar.
Sencillo no significa ...
Añadir código produce una sensación agradable de avance. Hay una funcionalidad nueva, una pantalla más, una automatización o una integración que antes no existía.
Pero cada línea que entra en un sistema deja una pequeña obligación futura. Habrá que entenderla, probarla, actualizarla, corregirla y decidir qué hacer cuando el contexto cambie.
El código no termina ...
Durante años se ha usado la expresión “picar código” como si programar fuera una tarea mecánica: alguien piensa, alguien diseña y el programador convierte instrucciones en líneas de software.
Esa visión se queda corta. Programar también es entender un problema, detectar ambigüedades, decidir compromisos, anticipar mantenimiento y construir algo que otras personas ...